La primera vacuna para el control del olor sexual de la carne de cerdo, abre una nueva era en la producción porcina
o Improvac, la única alternativa eficaz a la castración física para combatir el olor sexual, se incrementa la eficacia productiva de los cerdos y la rentabilidad de las explotaciones.
o Improvac mejora las condiciones de bienestar animal de los cerdos, además y la sostenibilidad medioambiental de las explotaciones.
o Numerosos estudios muestran que Improvac satisface las demandas del consumidor en cuanto a seguridad alimentaria, calidad y forma de producción de la carne.
Cerca de 50 periodistas de toda Europa asistieron el 9 de junio en Bélgica al lanzamiento europeo de Improvac, la novedosa vacuna de Pfizer Salud Animal que reduce el olor sexual de la carne de los cerdos machos.
La jornada comenzó con una visita al Centro de Desarrollo de Vacunas Veterinarias de Pfizer en Louvain la Neuve, donde se produce Improvac para distribuirlo por todo el mundo (excepto EEUU). La producción de la nueva vacuna se divide en cuatro fases: conjugación, formulación, llenado y control de calidad. Los asistentes pudieron conocer las áreas de formulación y de llenado, que han supuesto una inversión de 2,9 y 7,1 millones de euros respectivamente. El proceso de producción se caracteriza por un alto grado de automatización y esterilidad, así como por las elevadas medidas de bioseguridad.
En primer lugar Marco Leone, director del Grupo de Marketing de Porcino de Pfizer Animal Health para Europa, África y Medio Oriente, presentó algunos datos de la compañía a nivel mundial y su presencia en el escenario actual de la industria de la sanidad animal, donde se sitúa a la cabeza. Repasó los últimos lanzamientos de Pfizer para la industria porcina (Stellamune, Lincospectin, Draxxin, Naxcel y Gletvax-6) hasta llegar a Improvac, “el primero de su clase -dijo- que supone un gran paso adelante para toda la industria porcina, debido a las innumerables ventajas que presenta para todos los eslabones de la cadena: productores, industria y consumidor”.
Improvac permite a los cerdos macho mantener sus patrones de crecimiento natural
Michael Pearce, director asociado de Investigación y Desarrollo en Medicina Veterinaria de Pfizer Animal Health, explicó que hasta ahora, los únicos métodos para combatir el olor sexual eran la castración física y el sacrificio temprano. Afirmó que Improvac actúa sobre el sistema inmune de los cerdos, disminuyendo el nivel de los componentes que causan el olor sexual (escatol y androstenona), convirtiéndose en una alternativa tan eficaz como la castración física.
Explicó que la vacuna se aplica en dos dosis separadas por un intervalo de, al menos, 4 semanas; la primera, que se puede aplicar a partir de las ocho semanas de edad, prepara al sistema inmune, y la segunda, que debe administrarse entre 4 y 6 semanas antes del sacrificio, estimula la respuesta de los anticuerpos que neutralizan el Factor de liberación de gonadotropinas (GnRF), responsable de la función testicular. En su opinión, una de las claves del éxito de Improvac es que permite a los cerdos macho mantener sus patrones de crecimiento natural hasta la aplicación de la segunda dosis.
“Los resultados de los numerosos estudios para comprobar la eficacia de Improvac, que se han realizado en toda Europa -afirmó Pearce- muestran que el 99% de los cerdos vacunados presentaron niveles de escatol y androstenona por debajo de los umbrales sensoriales en las 4-6 semanas después de la segunda dosis”.
A continuación, diferentes veterinarios europeos presentaron los resultados de algunos estudios que se han llevado a cabo para probar la eficacia de Improvac, que ponen de manifiesto las ventajas de su empleo en la producción porcina. Bárbara Hertrampf (Universidad Justus-Liebig de Giessen, Alemania), presentó los beneficios productivos y económicos, mientras que Friedrich Schmoll (Universidad de Veterinaria de Viena, Austria), analizó las características de las canales de animales vacunados, así como aspectos relacionados con el bienestar animal. Anne Hermonic (Instituto Técnico Porcino, Le Rheu, Francia) expuso los resultados obtenidos con Improvac en cuanto a reducción de del olor sexual e índices productivos.
Los consumidores prefieren la carne de animales tratados con Improvac
Jim Allison, director técnico de Porcino de Pfizer Animal Heath (Nueva York), habló de la importancia de una correcta formación de los operarios, ya que “Improvac no es sólo un nuevo producto, sino un nuevo concepto” y es necesaria una familiarización con el producto y el inyector para asegurar una administración segura. Asimismo, durante la formación se proponen una serie de pautas de manejo recomendables para asegurar el éxito de la vacunación, así como para chequear a los animales.
Stephan Martin, director de Marketing de Porcino de Pfizer Animal Health para Europa, África y Medio Oriente, mostró cómo Improvac responde a las demandas de los consumidores. En relación con la seguridad alimentaria, destacó que se trata de una vacuna, no una hormona ni un fármaco, y que no presenta periodo de retirada, “además -dijo- Improvac ha demostrado su seguridad desde 1998, año en que se aprobó por primera vez en Australia y Nueva Zelanda”.
Presentó algunos resultados de los numerosos estudios de mercado que se han realizado para conocer la opinión de los consumidores. En cuanto a la calidad de la carne de animales vacunados con Improvac, los consumidores detectan diferencias significativas con la carne de machos no castrados, relacionadas con el sabor, olor y preferencia general, siendo los resultados similares entre carnes de animales vacunados, castrados y hembras. En relación con el control del olor sexual, un 61-74% de los consumidores entrevistados prefieren la vacunación frente a la castración física y un 42-45% opinan estar dispuestos a buscar la carne de animales vacunados.


