El pasado 8 de julio, cerca de cien veterinarios se reunieron en el Hotel Palace de Madrid con motivo del Symposium para Especialistas en Ortopedia, patrocinado por Trocoxil, el innovador AINE de larga duración de Pfizer Salud Animal.
Durante la presentación, Juan Carlos Moreno, director de la Unidad de Animales de Compañía y Equino de Pfizer, explicó que el encuentro se enmarca dentro de la apuesta que Pfizer hace por la formación técnica y práctica de los veterinarios. En este sentido comentó el esfuerzo de la compañía por estar cerca de los clínicos habiendo reorganizado con esta finalidad la estructura de la unidad de negocio, en la que cobran ahora mucho mayor protagonismo los servicios técnicos.
A continuación, Antonio Serrano, director técnico a nivel nacional (National Veterinary Specialist) de la compañía presentó a cada uno de los ponentes, todos ellos profesionales de prestigio reconocido a nivel internacional.
La doctora Debbi Grant, consultora veterinaria especialista en manejo del dolor y autora de numerosos libros técnicos en esta materia, explicó la compleja naturaleza del dolor artrósico “de carácter persistente -afirmó- que se convierte en punzante cuando el animal emplea la articulación”. Expuso la importancia de procesos como la sensibilización central, la periférica y la inflamación neurogénica. Habló del importante papel que juegan en la sensibilización periférica los nociceptores, receptores silenciosos con umbral elevado que, sin embargo, en presencia de sustancias inflamatorias pasan a ser receptores del dolor, disminuyendo su umbral y amplificando la señal dolorosa.
Explicó que el mecanismo de sensibilización central es similar al anterior pero con un efecto mayor en la situación clínica del animal, “ya que -afirmó- se producen cambios profundos en la médula espinal y se desactiva el sistema opiógeno interno, con lo que se intensifica y prolonga el dolor incluso en ausencia de estímulos externos”.Destacó la obligatoriedad de realizar tratamientos con AINES a largo plazo y afirmó que las experiencias “in vivo” en las que los animales con artrosis eran tratados durante más de 28 días evolucionaban mejor que los que se trataban durante periodos más cortos.
Cuando la principal patología es el dolor en si mismo
En esta misma línea el doctor Emilio Feltri, experto en control del dolor, habló sobre las implicaciones del desarrollo de la sensibilización central en el tratamiento de la osteoartritis canina. A su juicio “la osteoartritis es una enfermedad particular sin solución real, cuya principal problemática es el dolor”. En cuanto al tratamiento afirmó que el empleo de opidoides y anestésicos locales es una opción discutible pero lo que no es cuestionable es el uso de AINES, pues inhiben las prostaglandinas y, por tanto, la formación de la llamada “sopa inflamatoria” que actúa sobre la articulación dañándola. “Además -dijo-los AINES tienen una acción central magnífica al bloquear los canales de calcio y aumentar el umbral del dolor”. Feltri destacó la necesidad de utilizar formulaciones que provean de niveles de analgesia constante (lo que no siempre se puede mantener con AINEs de administración diaria), así como la necesidad de empezar cuanto antes el tratamiento prolongado en las fases iniciales de la enfermedad para prevenir la sensibilización.
El doctor Jonathan Elliot, vicedecano de investigación en el Royal Veterinary College, y uno de los investigadores responsables del desarrollo de Trocoxil, explicó la farmacocinética y seguridad de su principio activo, Mavacoxib. Entre otros aspectos, señaló que la biodisponibilidad de esta molécula se incrementa cuando se administra con comida y que repetir la dosis no provoca cambios en el clearance del fármaco, por lo que no existe riesgo de acumulación o tolerancia farmacocinética al mismo. Además el Mavacoxib presenta una elevada tasa de unión a proteínas plasmáticas, lo que le confiere una vida media de 21 días y
Su principal vía de excreción es la bilis. Concluyó que “Mavacoxib es único por sus características farmacocinéticas, y por la aplicación de modelos de cinética de poblaciones a su desarrollo que, además de demostrar rotundamente su eficacia, nos ha permitido concretar el margen de seguridad a aplicar a la dosis final para no comprometer la misma”.
De los numerosos estudios presentados durante su intervención se concluye que Trocoxil es una formulación única que permite niveles constantes de analgesia proporcionando un tratamiento contínuo, y resulta además tan seguro como un AINE de administración diaria – muy documentado este punto por parte de Elliot-, por lo que resulta de elección para la artrosis desde las primeras fases.
El doctor Leo Brunnberg, catedrático de Cirugía y director del Hospital Clínico Veterinario de Animales de Compañía de la Universidad Libre de Berlín, expuso su experiencia con el uso de Mavacoxib y los resultados de un estudio comparativo de éste con Carprofeno, ambos inhibidores selectivos de la COx 2. Se estudiaron 104 perros de distintas razas, en los que la evaluación a largo plazo del uso de ambos fármacos resultó muy similar, aunque el Mavacoxib salió beneficiado en cuanto a la aparición de menos efectos secundarios de tipo gastrointestinal y porque evita los errores de tratamiento y los problemas que para el propietario se derivan de una administración diaria.
Patologías más frecuentes en codo y hombro
En la sesión de tarde intervinieron Sorrel Langley-Hobbs, especialista en cirugía ortopédica de pequeños animales, y directora del Servicio de Cirugía de Pequeños Animales de la Universidad de Cambridge, y Massimo Olivieri, profesor en la Universidad de Medicina Veterinaria de Turín, y responsable del Servicio de Cirugía de la Clínica Veterinaria Malpensa.
En su intervención, Sorrel Langley-Hobbs habló sobre el diagnóstico y tratamiento de las principales patologías de codo. Se centró en la displasia, y afirmó que en perros menores de 6 meses se obtienen mejores resultados en cirugía, mientras que en perros de edad avanzada con procesos degenerativos, el tratamiento de elección es médico, con AINES “y sólo -dijo- cuando éste no surte efecto, se debe aliviar la cojera mediante técnicas quirúrgicas”.
Posteriormente, Massimo Olivieri expuso las novedades en el diagnóstico y tratamiento de las patologías más frecuentes del hombro. Destacó la importancia de la cojera por patología en el hombro, tanto en perros jóvenes como adultos, y la relevancia del diagnóstico precoz en el pronóstico. Más allá de las pruebas diagnósticas habituales recomendó la artroscopia, “ya que -explicó- ofrece de forma simultánea un diagnóstico precoz y un tratamiento”.
Entre las principales patologías incluyó la inestabilidad del hombro, siendo la medial la más habitual, “cuyo tratamiento -dijo- debe basarse en la modificación térmica mediante Radiofrecuencia”. Para el tratamiento postoperatorio recomendó administrar AINES, aplicar cabestrillos e incrementar de forma gradual la actividad en un período de 4 a 8 semanas, así como fisioterapia y control del peso.


